hablar con trampas

He leído el titular “PP y Ciudadanos van a impedir la tramitación de la ley de vivienda digna de la PAH” y he recordado un texto que tenía a medio escribir sobre las trampas con el lenguaje.

Fíjense en la redacción del titular, hay una buena gente que va a legislar que tengamos una vivienda digna y unos malvados que lo impiden, no es necesario analizar la ley, ni debatir su contenido, es la ley de la vivienda digna y hay que ser un cabrón para desear que tengamos viviendas indignas.

También se cita la dignidad al hablar de eutanasia, sus defensores no lo llaman “ley sobre homicidio en determinadas circunstancias excepcionales de salud”, lo llaman muerte digna, porque, ya que hay que morir, todos querríamos hacerlo con dignidad, qué cabrón hay que ser para impedir que muramos dignamente.

Es todo un arte, nombrar las cosas de manera que, disimuladamente, convirtamos opiniones en hechos, calificativos en sustantivos, la parte en el todo, …. ¿Cómo se llama a sí mismas las personas contra el aborto?, se llaman pro-vida, a favor de la vida, ¿estás contra la vida o favor de la vida?, no, no, ni matices ni hostias, a favor o en contra.

Hay tantos ejemplos, crianza con apego, ese término utilizan quienes defienden cosas como compartir lecho con los hijos, que, oiga, adelante con ello si lo ven mejor, pero le aseguro que quienes ponemos a los niños un cuarto propio también les tenemos apego, tanto como ustedes.

El lenguaje inclusivo es otra curiosidad, duplicar los sustantivos, hijos e hijas, padres y madres, señoras y señores, … haciendo la diferencia entre géneros se supone que se incluye, es decir, que el lenguaje inclusivo es el que diferencia, el específico, pero el genérico indudablemente incluye ambos géneros, ¿cual de las dos opciones debería llamarse inclusiva?

Otra vertiente son las partes por el todo, hay unos tipos que se hacen llamar “Foro de la Familia” y firman sus opiniones como “las familias opinan”, qué cachondos, “las familias”, con dos cojones. En Valladolid tenemos la “Asamblea Ciclista de Valladolid” y la “Federación Vecinal de Valladolid“, que producen titulares como “los ciclistas proponen” o “los vecinos se oponen”, yo soy ambas cosas y ninguna de las dos me representa, a veces estaré de acuerdo con ellos, otras no, pero no representan a los colectivos.

Hay una teoría de Alberto Garzón muy cachonda, que si alguien de izquierda roba es que en realidad no era de izquierda, dudo si es una estupidez o una genialidad, podríamos aplicarlo a otros sectores, quéséyo, los arquitectos somos infalibles, si uno falla, es que no era arquitecto, y, al estilo Garzón, tras el enunciado me presento como arquitecto.

Termino ya, porque ya habéis pillado por donde va y seguro que se os ocurren ejemplos, como quienes defienden un “gobierno sensato“, o los titulares que intercambian causa y circunstancia, unos tipos que van a la cárcel por cantar, por dibujar o por jugar al futbolín. En definitiva, utilizar el lenguaje no para comunicarnos sino para engañarnos, hacer trampa.

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