Fever Pitch

9780140293449[1]Fever Pitch, pésimamente traducido en España como Fiebre en las Gradas, es una extraordinaria novela de Nick Hornby que recomiendo quienes no entienden mis gritos cuando Sergio Ramos golpea un balón con la frente. No es proselitismo, pero puede ayudarles a entender lo grande que es eso.

Hay un capítulo, Heysel, sobre el que hace tiempo comencé a escribir y hoy he querido retomarlo.

Os enlazo las dos páginas del capítulo, en el inglés original y en la traducción, merece la pena leerlo.

Impresiona el final,  pese a la vergüenza, al asombro, a la culpa, al drama, pese a todo, vio el partido completo, como millones hicimos, incluso discutimos cuando el árbitro le regalo aquel penalty a la Juve, como si no hubiesen muerto 38 personas una hora antes. ¿Se representaría una ópera si hubiese muerto un espectador?, ¿38?, ¿38 peleando por qué tenor canta mejor? El caso es que aquel partido se jugó, se entregó el trofeo y durante noventa minutos el mundo olvidamos a los muertos.*

La afición al fútbol se vive de manera apasionada, una metáfora de la vida, tópico pero cierto, la actitud en el juego, la posibilidad latente como en ningún otro de que David gane a Goliat, la incertidumbre, la personalidad. La filiación. Ningún otro juego refleja tantas cosas de interior y por eso es tan grande.

¿Y los ultras, y las muertes?, ¿de verdad se le puede echar la culpa al fútbol de que decenas de imbéciles viajen cientos de kilómetros solo para pegarse con otras decenas de imbéciles?, ¿solo porque lleven camisetas de fútbol esa violencia está relacionada con el fútbol?

Otra novela británica, Éxtasis, de Irvine Welsh, uno de los protagonistas,”casual” de los Hibernians, cuenta cómo viajaba el día de un partido a la localidad rival, en cuya estación de tren se daba de palos con los equivalentes de allá y volvían a casa sin ver el partido. ¿De verdad esta actitud tienen que ver con el fútbol?, ¿encontrarían estas personas otro medio para su violencia si no hubiese este deporte?

No menciono estas novelas para molar mucho, el fútbol nació en Reino Unido y muchos de sus usos y costumbres también, como estas quedadas violentas, pero también ese carácter integrador, esos pubs donde el ejecutivo discute, o se abraza, con el deshollinador, no hay otro espectáculo tan, se dice ahora, transversal, jóvenes y viejos se enzarzan en discusiones, o alabanzas, sin jerarquías sociales.

¿Es el fútbol la panacea?, claro que no, es un juego, pero un juego excepcional, pasional, exaltado, con más positivo que negativo, más igualitario que ninguno.

El fútbol no es violento, el fútbol es la vida.  El fútbol tiene moscas alrededor, pero no es mierda sino miel. Si espantas las moscas se irán a otro sitio, el problema está en otro sitio.

 

*Yo tenía nueve años, pero hoy me identifico con quienes lo vieron. No sé si lo haría, pero lo entiendo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s