Hopper, Edward Hopper (parte 1)

La exposición de moda está dedicada a Edward Hopper, en el Museo Thyssen hasta el 16 de septiembre. Desde luego sabía que era un autor conocido y valorado pero nunca imaginé que fuese tan popular, cantidad de artículos de variados autores he leído estos últimos meses.

A mí Hopper, Dennis me recuerda a Siniestro Total y su “tristeza post mortem no me mires a la cara”, pero Hopper, Edward me retrotrae a tiempos pasados, de juventud, perecedero tesoro.
Corrían los años 90, yo nadaba entre primero y segundo de Arquitectura y me topé con una asignatura llamada Estética y Composición I, abreviada en su primer término, impartida por un señor que llevaba pajarita y escribía en Babelia, Javier Maderuelo. Me resulta complicado explicar qué se enseñaba pero me quedo con que asistiendo, estudiando y chuleteando esa asignatura pasé de ser un palurdo que ante el arte contemporáneo decía “eso lo hago yo con la chorra” a un palurdo que tiene interés en él e intenta apreciarlo y se esfuerza en distinguir el arte de los “esolohagoyoconlachorra“.

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Una de las sugerencias obligatorias que nos hizo el profe era visitar Museos de Arte Contemporáneo así que cierto sábado mi buen y querido amigo Antonio (un abrazo majo) y yo nos enroscamos bien a fondo la boina y nos fuimos a la capital, nos subimos al metro como quien viaja a la Luna, o a Disneyworld, y en pocas horas recorrimos el eje cultural desde una exposición de Kandinsky en una sala detrás de Colón, al Reina Sofía pasando en medio por el Thyssen y por un bocata y un cachi enfrente de Atocha. Y porque no sabíamos qué más ver porque nos sobraron horas, devorando arte. Cómo nos reímos Anto,

De esa visita y otras experiencias vitales debía salir el tema para un trabajo que puntuaría tanto como cada uno de los tres parciales, una exposición oral de unos veinte minutos sobre alguna obra de arte que hubiésemos visto. Tras rechazarme alguna obviedad, como el Guernica, finalmente escogí Habitación de Hotel, de Edward Hopper, que confieso no me llamó la atención al verlo pero me fié del gusto de Angelillo, otro buen amigo pero que tenía la boina escondida.

………………continúa mañana………………

Más sobre la Exposición  en El País y El Mundo

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